La cifras de la pobreza

Por Enrique Del Val Blanco Habría que considerar que en el año 2012, el número de pobres fue de 53 millones 349 mil; para 2014 había aumentado a 55...
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Por Enrique Del Val Blanco
Habría que considerar que en el año 2012, el número de pobres fue de 53 millones 349 mil; para 2014 había aumentado a 55 millones 341 mil y en el informe de la semana pasada son 53 millones 418 mil las personas en pobreza en 2016. Eso significa que en 2016 había menos pobres que en 2014, pero más que en 2012
Un primer paso en el tema de la pobreza, quizás el más importante, es considerar que los pobres no son meros números, sino personas de carne y hueso que todos los días se van a dormir sin satisfacer mínimamente sus necesidades.

A raíz de la aparición de los informes del Inegi sobre la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, del Coneval sobre la Evolución de la Pobreza y del Quinto Informe Presidencial, los tres publicados en los últimos diez días, se ha desatado una serie de opiniones e interpretaciones sobre el tema de la pobreza y los pobres.

En el informe presidencial se asegura que, de continuar la tendencia de las acciones y programas de la política social actual, la pobreza extrema podría quedar erradicada en diez años; es decir, casi 9.4 millones de compatriotas saldrían de ella para convertirse en pobres moderados de acuerdo con la metodología utilizada, lo cual significa sobrevivir apenas.

Por un lado, creemos que es algo aventurado anunciar esto, sobre todo cuando esta administración está a punto de terminar y los presupuestos para la política social no son multianuales, sino que dependen año con año de la voluntad del gobierno en turno y del Congreso de la Unión. Por otro lado, opinamos que hay que tomar con reserva las cifras porque, a pesar de ser ciertas, pueden cambiar rápidamente según los acontecimientos económicos. Tan sólo habría que considerar que en el año 2012, el primero de este gobierno, el número de pobres fue de 53 millones 349 mil; para 2014 había aumentado a 55 millones 341 mil y en el informe de la semana pasada son 53 millones 418 mil las personas en pobreza en 2016.

Lo anterior significa que en 2016 había menos pobres que en 2014, pero más que en 2012 y, al paso que vamos, para 2018 seguramente habrán aumentado en los próximos informes presidenciales, sobre todo tomando en cuenta la inflación de este año que ya se acerca a siete por ciento, y aunque las autoridades dicen que muchos de los precios van a bajar, seguramente no lo harán, entre ellos algunos fundamentales para los pobres, como alimentos y transporte. Claro que ya será el próximo gobierno el que lo anuncie.

Otro de los temas de la pobreza que se refleja en la información del Inegi y del Coneval, se refiere a la situación por estados de la República, misma que pone de manifiesto la terrible desigualdad que vivimos y lo poco que han servido las políticas macroeconómicas y sociales para resolver ésta. Por ejemplo, 77 por ciento de la población chiapaneca está en condiciones de pobreza; de los habitantes de Guerrero, Oaxaca y Veracruz lo están por arriba de 60 por ciento y, si nos referimos a los habitantes en condición de pobreza de Michoacán, Hidalgo, Puebla y Tabasco, vemos que todos están por arriba de 50 por ciento. Es decir, en nueve estados del país más de la mitad de la población vive en pésimas condiciones.

Y si estas cifras las abrimos para considerar a los indígenas, tenemos que más de 75 por ciento se encuentra en esta situación; podríamos decir, en condiciones inhumanas.

Frente a este panorama, que podríamos calificar como aterrador, pues tal como mencionamos al principio se trata de personas de carne y hueso, tenemos las cifras macroeconómicas que publica y difunde el gobierno, donde según ellos todo va muy bien; el crecimiento de la economía; la mayor fabricación de automóviles desde 1988; la mayor creación de empleos desde el año 2000; la menor tasa de desocupación desde 2006 y así podríamos seguirnos, pero hay más de 53 millones de mexicanos en pobreza.

Si existe de verdad la disposición de combatir la pobreza de una manera seria y no sólo con televisores, lo veremos pronto en el proyecto de Presupuesto para 2018, porque si únicamente se da un incremento inercial de poco servirá, sobre todo en las condiciones económicas reales que tienen tanto los pobres como la clase media en la actualidad.

Una respetuosa recomendación, no le vayan a pedir al secretario de Desarrollo Social que explique las diferencias de las evaluaciones, por el bien de él y de todos.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/enrique-del-val-blanco/2017/09/09/1187208

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