El polémico Aeropuerto de la Ciudad de México

Hace ya varios años, escuchamos que se requería un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México, ya que había insuficiencia en la atención de la sociedad, los vuelos comerciales...

Hace ya varios años, escuchamos que se requería un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México, ya que había insuficiencia en la atención de la sociedad, los vuelos comerciales eran demasiados y no podía operarse de manera que cumpliera las necesidades de una población en constante tránsito. Se hicieron los estudios y se determinó que sería en el lago de Texcoco. En sexenios pasados, hubo otro intento y las comunidades dijeron que no venderían sus ejidos y la propuesta no había prosperado.

La historia ha cambiado. Hoy con un avance de obra se dice como principal argumento que el nuevo aeropuerto sería fincado sobre un lago y que con la lluvia pudiera quedar inundado. Sin embargo, al parecer no hay otra argumentación que sea válida. Es la opinión, sin una argumentación técnica, ni científica. Lo que queda entonces es una lucha de intereses económicos por determinar dónde y quienes serían los dueños potenciales del nuevo aeropuerto.

La opinión entonces se centra en los recursos económicos invertidos. No es tanto en donde sí y en donde no el aeropuerto que utiliza un pequeño segmento de la población mexicana. La lucha por la construcción del aeropuerto es la construcción de hoteles, restaurantes, servicios de transporte, plusvalía en la región. En algunos casos, el costo de traslado de un sector de la Ciudad de México se triplicaría sea la decisión que tomen las autoridades al respecto.

Las opciones son simples, un aeropuerto con mejores condiciones para la interconexión nacional y un aeropuerto para la interconexión internacional. Washington D.C. tiene dos aeropuertos, uno muy cercano del otro. Nueva York tiene igualmente dos aeropuertos muy próximos. ¿Por qué no hacer un proyecto paralelo pero fuera de la Ciudad de México y que beneficie a otras poblaciones?

La consulta para determinar si se hace en un lugar u en otro, es una consulta que no tiene una validez legal ni jurídica. Es una consulta que de acuerdo a los propios medios de comunicación se puede manipular. El problema es que en realidad la consulta nace descalificada porque desde el momento en que se planea tiene como objetivo no seguir en la construcción del mismo.

Los vicios ocultos de la obra, nos señalan, que la construcción que está en marcha sería abandonada. El daño a las finanzas igualmente sería negativo ya que implica que los recursos aplicados ya no se rescatarían. La pregunta es ¿Qué hacer con el monstruo de la edificación planeada? La respuesta es simple o es dinero tirado a la basura o bien dinero que debiera ser aplicado en algo productivo.

Lo que si es seguro es que Andrés Manuel López Obrador tiene el sartén por el mango. El pueblo de México votó por él. Sólo hay que esperar que las grandes decisiones del país en los momentos más tormentosos que tengamos no sean sometidas a una consulta que esté manipulada. Creo que la consulta sí hubiese tenido elementos de seguridad sería válida, pero no todo se puede ir a las urnas pera decidir. En conclusión, no se puede gobernar con encuestas.

Por Eduardo Borunda.

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