El gobierno que se va

El sexenio de Enrique Peña Nieto está en sus últimas semanas, está a punto de extinguirse. Dejará la presidencia de la república. La evaluación a su gobierno es de...

El sexenio de Enrique Peña Nieto está en sus últimas semanas, está a punto de extinguirse. Dejará la presidencia de la república. La evaluación a su gobierno es de las más bajas en toda la historia política del país. Ni Carlos Salinas de Gortari al final de su sexenio estuvo más alejado de la aceptación ciudadana. Es más, Salinas hizo lo imposible y logró de un rechazo generalizado a su mandato que tuvo en el inicio y brincó para tener una de las más altas estimaciones al final de sus seis años como presidente. Tanto, que algún priista ocurrente mencionó que hasta la oposición lo presumía.
Son claras las muestras de lo sabio que es el refranero popular y las máximas de la política: El Rey ha muerto, ¡Viva el Rey! Y esto pasa en México. El presidente Peña está sufriendo la agonía del poder, descobijado por gobernantes de los estados, con una raquítica representación en el congreso de la unión, quizá la más pobre también de toda su historia, con el desgate por el golpeteo político que ha recibido por sus detractores. Peña Nieto, quizá desearía ya estar en casa, alejado de la muchedumbre que lo mira y no da crédito a la frase: El Rey ha muerto.
Con la salida de Peña Nieto, los grupos políticos nacionales que conforman al Partido Revolucionario Institucional también tendrán que valorar el papel que jugarán como oposición. No son ni la segunda ni la tercera minoría. Están muy lejos del poder y de la toma de decisiones. En la cámara de diputados tiene el 9.4 de los votos. Son en total 47 diputados que tendrán un papel no definitorio, ya que la fuerza de MORENA con el 51.2% es apabullante. En el caso de la cámara de senadores, tienen 15 de 128 (11.71%) senadores con lo cual no podrán hacer absolutamente nada contra los 55 senadores de MORENA que junto a sus aliados sacaran sin problema una mayoría calificada en los grandes temas nacionales.
En el estado de Chihuahua, la historia del gobierno federal deja muchos heridos y muertos. Uno de ellos es la más baja representación política en el congreso del estado con apenas 4 de 33 diputados. Igualados en número por el Partido Encuentro Social y por debajo del PAN (11 diputados) y de MORENA (8 diputados) será poco o nada lo que puedan hacer como una oposición. La verdad, es que los dirigentes del PRI deberían dejar los espacios para una nueva generación ya que los resultados, no le son favorables. En Juárez, por ejemplo, cuentan con una regiduría de las 20 existentes, recae en el líder cetemista Jesús José Díaz Monárrez que se convierte en el primer priista de la ciudad. Así de maravillosa es la vida en los resultados electorales.
En fin, el presidente Enrique Peña Nieto carga más con la derrota del pasado primero de julio del 2018 que el propio candidato presidencial José Antonio Meade. Como hemos dicho, faltan menos de 2 semanas para la asunción del nuevo presidente en la figura de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien en los hechos ya gobierna, ya opera y se desempeña como presidente en funciones. Es una transición que se ha vuelto en un rompeparadigmas por el sorpresivo asalto al poder que desde la primera semana después de la elección empezó a dar forma a la cuarta transformación del país. Por lo pronto, las golondrinas empiezan a escucharse en la gira de despedida de Enrique Peña Nieto.

Por Eduardo Borunda.

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